POR QUÉ EDITAR A JUAN FILLOY EN RÍO CUARTO
Por Marcelo Fagiano
Asentado Juan Filloy por más de medio siglo en la llanura Chaco-Pampeana del sur cordobés, nativo de Argentina, conocido por su gran porte, frondosa copa literaria, gran longevidad, vislumbro su robusto legado como un algarrobo centenario cuyas hojas, compuestas y perennes, resisten la intemperie y el paso del tiempo. La madera poética con que ha construido su obra, de alto poder calorífico, enciende la imaginación de los que pasean la mirada lectora sobre sus libros publicados.
Es por eso que preguntamos a voces vinculadas a la editorial universitaria el significado que tiene publicar a Juan Filloy en UniRío editora, anclada en la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Por qué editar a Juan Filloy y cómo nace UniRío
Por Elena Berruti y Claudio Asaad
Era el año 2011 y soñábamos con una manera diferente y alternativa de pensar la Universidad pública. Se trataba de lograr una plataforma política donde la dimensión de la cultura atravesara los sentidos académicos y científicos de la institución y se integrara a las prácticas de la comunidad universitaria. El contexto nacional era favorable a esos idearios. Fue una época donde algunos de los anhelos y sueños se cumplían. Una coyuntura de efervescencia de lo colectivo. En esas condiciones nos hicimos cargo con un grupo de compañeras y compañeros de la conducción de la UNRC por cuatro años. No sin tensiones y disputas de sentido.
Desde la Secretaría Académica se logró conformar un equipo de trabajo muy consolidado y comprometido. Desde allí construimos una propuesta de política académica acorde a nuestras convicciones y en coherencia con el rectorado de Marcelo Ruiz a la cabeza.
El primer propósito: que la palabra circule, que las voces diversas, la pluralidad de ideas y la historia de nuestra cultura local y regional pueda ser recuperada, puesta en valor, visibilizada y sobre todo, que sea accesible, como el derecho a estudiar y formarse en la Universidad pública.
Para eso hacía falta fundar un espacio plural, una estructura dinámica y abierta que permitiera lograr estos procesos de una manera profesional, con los cuidados institucionales y con un equipo de trabajadores consolidados, contenidos en un lugar de trabajo que garantizara continuidad del proyecto, más allá de los cambios de conducción.
La editorial, UniRío editora, nace desde este fermento, crece a partir de una conversación bien nuestra, soñando el proyecto, motorizándolo y acompañándolo hasta en los más mínimos detalles. Proceso que aseguró su solidez, su cuidado estético, su consenso hacia el interior de la Universidad y definió la trayectoria y el camino a seguir para asegurar su crecimiento. Así se inauguraron colecciones que incorporaron a distintos géneros literarios y textualidades ensayísticas como parte fundamental de la bibliodiversidad y de la difusión de autoras y autores nuestros olvidados o muy poco difundidos.
Dentro de esa planificación comienza a gestarse la idea de editar, dentro de las posibilidades existentes, la obra de Juan Filloy, uno de los escritores del siglo XX más importantes de la Argentina, a pesar de que su obra no haya sido tan difundida. Hay un puente de la ciudad con su nombre, la Biblioteca Central de nuestra universidad se llama “Juan Filloy”, no hace muchos años el municipio destinó una parte del museo de Bellas Artes a su biblioteca personal, etc. Los homenajes surgieron luego de su muerte, pero pocos han leído a Don Juan. Y en parte porque su obra no estaba disponible ni accesible.

UniRío pretendía en aquel momento fundacional lograr una colección de Filloy por volúmenes. Empezar a hacer andar una colección centrada en una autoría, en la posición “autor” de Don Juan, implicó como toda acción editorial (pero más aún) un conjunto de decisiones que se amparaban en nuestra política editorial y que daban lugar a acciones del equipo editorial en su conjunto. Editar Filloy y lo que luego conformaría la consolidación de su colección requirió desde el inicio de una actitud editora vinculada con el cuidado responsable, profesional y serio de la tarea, la conexión comunicativa con Monique Filloy (hija de Juan y vigía de su obra) llevada adelante por Daila Prado, el diseño íntegro de la propuesta de cada publicación como unidad que iría conformando la colección. Estuvimos acompañando y sosteniendo esos inicios, en los que pensábamos y accionábamos por un título u otro de la obra de Filloy, no sin imaginar y proyectar la mirada hacia su lectorado posible, futuro. Esa tracción la entendimos siempre como acto de memoria: puesta en valor en la comprensión del pasado del campo literario siempre constituido por presencias y ausencias, puesta en circulación de lo que no está disponible para ser leído, conocido y reconocido. La posta la tomó José Di Marco desde la dirección siguiente de UniRío y vaya si supo hacerlo. Agradecemos haber sido parte de aquel impulso inicial.
UniRío editora y su Colección Filloy: iconografía y textualidades de un viaje literario
Por José Luis Ammann. Editor gráfico UniRío editora
Literatura, diseño y artes visuales
La relación entre la Universidad Nacional de Río Cuarto y Juan Filloy es de larga data, y podríamos decir que se consolida formalmente el 22 de septiembre de 1989, fecha en la que el autor fue nombrado Doctor Honoris Causa de la institución. Además, en el año 2000, la Biblioteca Central de la universidad adoptó su nombre, consolidando así un vínculo institucional que se ha extendido a lo largo de las últimas cuatro décadas, principalmente a través de la edición de su vasta producción literaria.
UniRío Editora creó en 2014 la Colección Filloy, destinada a la publicación de la obra del autor. A lo largo de once años, se han editado trece títulos, iniciando con Urumpta e incorporando como novedad a Karcino, que actualmente está en periodo de impresión.

En este camino, la Colección Filloy definió una manera particular de editar, en la que no solo se valoraba la elección del título adecuado para reeditar en cada momento, sino que también se otorgaba un tratamiento especial a la propuesta gráfica.
Las tapas de los libros fueron concebidas bajo el principio de que cada ejemplar es un objeto único, ya que distintos artistas gráficos —que variaban según la edición— intervenían cada tapa individualmente, tomando como base el retrato de Filloy creado por Franklin Arregui Cano. De este modo, se buscó unir literatura y artes gráficas de una manera artesanal, la misma en la que Juan Filloy editó toda su obra: pequeñas tiradas en editoriales o imprentas, solventadas y distribuidas por él mismo.
Por este motivo, la edición de la Colección Filloy consiste en un ejercicio artesanal llevado adelante por UniRío editora junto a trece artistas gráficos de diferentes estilos y, sobre todo, con la convicción de que valía la pena encarar el trabajo de cada tapa sabiendo que era única: parecida a la anterior, aunque con ese plus que da la expresión plástica sin pasar por procesos convencionales de impresión.

Cada título de la colección implicaba no solo la elección de la obra, la transcripción, la maquetación, las distintas etapas de corrección, la cesión de derechos, la impresión, la distribución y la comercialización, sino también la selección del artista que aceptaba nuestra propuesta y se ponía a trabajar, con paciencia de artesano, en cada tapa, una por una.
Siempre contamos con una excelente recepción por parte de la comunidad de artistas plásticos de nuestra ciudad para encarar el convite. Ellos son: Ernesto Cerdá (Urumpta), Jimena Mateo (Sagesse), Guillermo Mena (Balumba), Gastón Liberto (Usaland), Magalú (Caterva), Patricia Bertazzo (Ignitus), Sergio Villar (L’ambigú), Ileana Gonella (Esto fui), Gonzalo Sosa (¡Estafen!), Nacha Vollenweider (Op Oloop), Lucas Aime (Periplo), Paco Rodriguez Ortega (Aquende) y Graciela Siles (Karcino).
Vale la pena aclarar que, desde la publicación de Aquende y Karcino, realizamos un cambio en el concepto de las tapas. Ya no fueron intervenidas una por una, sino que se les pidió a los artistas una única obra original —también basada en el retrato realizado por Arregui Cano— que se utilizó para el diseño de tapa y su posterior impresión offset.
A todos ellos, nuestro agradecimiento por ser parte de esta historia.
Otras publicaciones de Juan Filloy editadas por la UNRC en distintas épocas de su historia editorial.
Caterva (1992). Edición facsimilar. Universidad Nacional de Río Cuarto, Centro de Publicaciones, a cargo del profesor Justo Sorondo Ovando.
Caterva (1999). Segunda edición. Universidad Nacional de Río Cuarto, Centro de Publicaciones, a cargo del profesor Miguel Ángel Tréspidi.
Ignitus (2010). Universidad Nacional de Río Cuarto, Centro de Publicaciones, a cargo del profesor Miguel Ángel Tréspidi. Ilustración: Ángel Vieyra.
Diatriba contra el fútbol de hoy (2013). UniRío editora, Colección Liberalibro. Foto interior: Carlos Matelo. Ilustración de contratapa: Jericles.
Teatro griego (2018). UniRío editora, Colección Liberalibro. Ilustración de tapa: Magalú. Xilografía interior: José Ammann.
Papeles sueltos (2018). Coedición UniRío editora / Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba. Autores: Candelaria de Olmos y Juan M. Conforte. Incluye fotografías de Juan Filloy en su primer viaje a Europa, dibujos en la Biblioteca Vélez Sarsfield de Córdoba y de la gira del Club Atlético Talleres de Córdoba por Chile.
Agenda Filloy 2025 (2024). UniRío editora. Ilustraciones: Magalú.

Publicar a Juan Filloy en UniRío editora: significados de una operación cultural desde Río Cuarto
Por Gabriel Carini. Director UniRío Editora
La decisión de reeditar la obra de Juan Filloy en UniRío editora, sello de la Universidad Nacional de Río Cuarto, excede el plano meramente bibliográfico: constituye un gesto cultural y político que enlaza memoria local, patrimonio literario y proyección universitaria. Desde su creación en 2012, UniRío asumió como propósito democratizar saberes y visibilizar producciones relevantes, no solo académicas, sino también sociales, artísticas y culturales. En este marco, la colección “Juan Filloy” representa la cristalización de esa misión, al recuperar para el presente a un escritor cuya trayectoria estuvo profundamente anclada en la ciudad de Río Cuarto
El significado de publicar a Filloy desde una universidad pública y gratuita puede leerse en varias dimensiones. En primer lugar, implica un acto de restitución: volver a poner en circulación obras de un autor que, si bien alcanzó reconocimiento nacional e internacional, forjó su literatura, su vida profesional y su acción cultural en Río Cuarto. Que sea una editorial universitaria la que impulse este proyecto asegura que la recuperación no se limite a un gesto nostálgico, sino que se inscriba en un horizonte institucional que conecta pasado y presente, memoria e investigación, patrimonio y políticas públicas de lectura.
En segundo lugar, la colección establece un puente entre la literatura y el territorio. UniRío no se limita a reeditar textos, sino que los inscribe en un dispositivo editorial que incorpora la obra de otros artistas locales, como el grabado de Franklin Arregui Cano en las tapas, intervenido por creadores contemporáneos. De este modo, la colección activa un diálogo entre generaciones y campos artísticos, construyendo una estética situada que reafirma la identidad cultural de la ciudad. Publicar a Filloy desde Río Cuarto, con recursos de su propio entramado cultural, significa narrar a la comunidad desde sí misma, con sus propias huellas y sensibilidades.
Finalmente, publicar a Filloy en UniRío Editora es también una operación historiográfica en el sentido de Michel de Certeau: implica construir un relato sobre el pasado cultural de la ciudad desde la institución que, en el presente, concentra saberes, recursos y legitimidad. Se trata de un modo de narrar a Río Cuarto a través de uno de sus escritores más emblemáticos, insertando a la universidad en la tarea de preservar, resignificar y proyectar las memorias colectivas. Al hacerlo, UniRío no solo homenajea a Filloy: también fortalece su propio rol como actor cultural y político en el entramado regional y nacional. En síntesis, la colección “Juan Filloy” en UniRío Editora no es solo una apuesta editorial: es un gesto de afirmación cultural. Supone inscribir en el catálogo universitario la voz de un escritor que encarna la historia intelectual de la ciudad, al mismo tiempo que consolida a la universidad como productora de bienes culturales, mediadora de memorias y garante del acceso público al patrimonio literario. Publicar a Filloy desde Río Cuarto, en el marco de una universidad nacional, significa revalorizar un legado y proyectarlo hacia el futuro en clave de democratización, identidad y compromiso social.
Excelente! Glorioso algarrobo centenario, aporte fundamental para nuestras letras. Bravo! Saludo desde Córdoba. Los abrazo!